Ayer Siitan dio sus primeros pasos (con destino). No fueron firmes ni decididos, más bien torpes y erráticos, pero no pude evitar emocionarme.
Tras un par de fallos que hacían que Siitan desapareciese a cada rato hoy ya le veo mejor cara. Ahora mismo se acerca caminando a cualquiera que entre en la isla y le abrasa con continuas y absurdas frases. Pero cual ha sido mi sorpresa al ver que ante un vulgar y sencillo "hola" era capaz de responder con una educación digna de cualquier niño-gentelman.
¿Inteligencia? Más bien lorogencia euclidiana... pero algo es algo. ¿Llegará el día en el que Siitan demuestre de lo que es capaz?
Yo espero que tenga suerte y encuentre el camino de baldosas amarillas.
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